Cuando estábamos en campañas electorales, era complicado saber si la idea de trasladar las dependencias de la administración pública federal al interior del país era simplemente una propuesta para ganar votos o una idea bien estructurada para descentralizar la vida nacional.
Hoy sabemos que el residente Electo estaba hablando en serio, pero desde fuera se percibe que no le han pensado mucho, no han presentado una justificación del programa, ni de la elección de las ciudades, ni han puesto sobre la mesa un plan con actividades, tiempos y costos.
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