Julio Faesler - El Siglo de Torreón
Son tiempos de transición. La Democracia tiene sus costos y también lo tiene el sistema económico que se elija. Ni una ni el otro maduran fácilmente. Demandan reflexión y constancia para lograrlo. El ciudadano mexicano lo está aprendiendo ahora que su país se encuentra en plena etapa de transición hacia nuevos modos de ejercer su poder producir bienestar.
La transición no significa ni promete que se arribe a un puerto ideal. Solo significa que se necesita abandonar la manera ya gastada pero todavía vigente de conducir la política para entrar a un terreno de ensayos más prometedores.
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