- Solo el 31% de los mayores cuentan con una pensión por contribución, lo que se refleja en una población de ancianos que no alcanza a dejar de trabajar
Bernardo Flores nunca ha dejado de trabajar. Tiene 80 años y desde hace 58 labora en la misma peluquería en la colonia San Rafael, en la Ciudad de México. De lunes a viernes llega a las diez de la mañana y se queda en el pequeño salón hasta las nueve de la noche. A lo que gana como peluquero Flores añade todos los meses las pensiones alimenticias que él y su esposa reciben del Gobierno de la capital: unos 2.200 pesos (alrededor de 118 dólares). “Nos ayuda porque con esto voy al súper a abastecer la canasta básica”, dice el peluquero, mientras prepara los asientos del salón para los clientes del día.
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