A finales de los años veinte del siglo pasado Narciso Bassols, ideólogo consumado de la Revolución, clamó: ¡Toda la tierra; y pronto! Nada de declarar consumada una reforma que apenas había repartido; nada con la llegada a una normalidad imposible por decreto. Toda la tierra quería decir, como bien lo entendió el general y presidente Cárdenas pocos años después, más y no menos revolución; más y no menos participación y organización de las masas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario