- Houston y todo el país se vuelcan con la ayuda a los damnificados por la mayor inundación de su historia en un esfuerzo colectivo sin precedentes
El pasado domingo, ya de madrugada, Ronald Johnson se despertó sobresaltado al oír que llamaban a la puerta de su casa. Se levantó y abrió. Allí no había nadie. Quien llamaba era el agua, golpeando la puerta con escombros que arrastraba por el centro de Houston, Texas, en el principio de la mayor inundación de la historia de Estados Unidos, según datos oficiales. Johnson vio entrar la tromba de agua por la puerta y decidió que se iba de allí. Solo ha vuelto una vez, a por su certificado de nacimiento y los papeles escolares de su hijo de nueve años.
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