Metidos todos a impulsar a Ricardo Monreal Avila como una lanza de confrontación contra Andrés Manuel López Obrador, pocos se han tomado el tiempo para analizar el trasfondo de la encuesta --cuchareada o no-- que impuso a Claudia Sheinbaum como candidata capitalina de Morena vía el dedazo del caudillo.
Frente al 15.9% de votos a favor de la preferida del líder, la encuesta reveló la existencia de un 60.2% que declaró que ninguno de los aspirantes le interesaba (22.9%) y que no sabía o no contestó (37.3%). Es decir, que la candidata de López Obrador en primer lugar de preferencias declaradas en la Ciudad de México apenas logró el voto directo de una sexta parte de la ciudadanía.
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