José Luis Martínez Campuzano - elEconomista.es
La política macroprudencial, cuyo objetivo es mantener la estabilidad financiera, toma protagonismo durante la crisis financiera internacional, acompañada de una regulación y supervisión extremas sobre los bancos. Con la política monetaria enfocada en luchar contra la deflación, y llevada al límite, es importante tomar medidas adicionales que permitan garantizar la estabilidad financiera alcanzada.
Las medidas macroprudenciales combaten los potenciales riesgos que pueden surgir de las características estructurales del sistema financiero en su conjunto, pero se centran casi exclusivamente en los bancos. Es fácil encontrar definiciones que aluden a "la prevención de potenciales riesgos sistémicos y a probar la resistencia de los bancos". Pero, ¿qué pasa con el resto del sector financiero? Durante los años de crisis ha surgido un creciente número de entidades que no son bancos pero que llevan a cabo actividades propias de las entidades de crédito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario