- La perspectiva de un desenlace positivo de las conversaciones comerciales, la mejora fiscal y el resultado electoral en el Estado de México impulsan a la divisa emergente
En menos de cinco meses, el peso ha pasado de ser una de las monedas asediadas del mundo a ser una de las más destacadas del mundo emergente. Tras diez jornadas consecutivas al alza, su mejor racha en un lustro, la divisa mexicana ha tocado este miércoles su máximo frente al dólar en más de un año: desde mayo de 2016, cuando la sombra de Donald Trump todavía parecía lejana —ni siquiera había sido proclamado candidato republicano a la Casa Blanca—, no cotizaba en los niveles actuales. Y lo hace a las puertas de una negociación, la de modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), que marcará el futuro económico mexicano en los próximos años.
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