Tiene razón Stiglitz: es necesario creerle a Trump. Lo que ha dicho que va a hacer, lo hará. El tratado de libre comercio que funciona entre Canadá, Estados Unidos y México desde hace más de 20 años será renegociado a favor de los estadunidenses o, en caso de que alguno de los otros dos socios no lo aceptara, será repudiado por el gobierno de Trump. Este cambio afectará significativamente a las exportaciones que salen de México. Por esto nuestro país requiere urgentemente reorientar su aparato productivo, hoy esencialmente destinado a la producción de insumos industriales y bienes agropecuarios dirigidos a Estados Unidos. El asunto no es fácil.
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