Nathaniel Popper - The New York Times
La campaña de Donald Trump algunas veces ha parecido una gira de apariciones breves en pueblos industriales que pasan por momentos difíciles.
Ahora se considera que lugares como Monessen, Pensilvania, y Hickory, Carolina del Norte, desempeñaron un papel esencial en su ascenso (al igual que el de Bernie Sanders, antes de su salida de la carrera presidencial) y se han convertido en el símbolo de una preocupación muy extendida en esta época electoral: las desventajas de la globalización. Este mismo año, una investigación que dio origen a un artículo académico de varios economistas titulado “The China Shock” reveló que entre 1999 y 2011 el alza en las importaciones de China acabó con unos 2,4 millones de empleos en Estados Unidos, aproximadamente un millón de los cuales eran del sector manufacturero. Se trata de un impacto mucho más significativo de lo que habían propuesto la mayoría de los economistas, y esta cifra de 2,4 millones se ha escuchado mucho en debates sobre el comercio global.
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