- Miles de familias afrontan las duras pruebas de admisión a la universidad como la única vía de garantizar una vida exitosa para sus hijos
Xavier Fontdegloria - Pekín - El País
Durante el último año, Wang Yueda se ha levantado cada día a las 6.30 de la mañana y ha vuelto a casa pasadas las 10.00 de la noche. Son más de doce horas diarias de estudio casi sin interrupción con el objetivo de obtener una puntuación lo suficientemente alta en la prueba de admisión a la Universidad, conocida como gaokao, que comienza este martes en China. Está en juego una preciada plaza para estudiar Economía y Finanzas en alguna universidad de primer nivel y también el no defraudar a sus padres, que han puesto sobre sus hombros las esperanzas -y la presión- de toda la familia.
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