- Empezaremos a ver una solución a esta crisis cuando la casta económica haga concesiones
LUIS GARCÍA TOJAR / El País
Mandar es un trabajo de equipo. Cualquier régimen de dominación se basa en un conjunto más o menos organizado de individuos cuya posición social les otorga una capacidad determinante para conseguir que los demás hagan cosas. Al hilo de la publicación de El establishment, el ensayo de Owen Jones sobre la estructura del poder en Gran Bretaña, parece conveniente reflexionar sobre este asunto. Según Jones, siete familias compiten por el núcleo del poder en la Gran Bretaña actual: la industria, las finanzas, las fuerzas del orden, la burocracia estatal, las organizaciones de movilización (sindicatos e iglesias), los poderes mediáticos y, finalmente, los partidos políticos. Sin embargo, para entender por qué domina cada grupo hay que tener en cuenta los intereses y principios de legitimidad que ostentan unos y otros, y eso nos lleva a una de las aventuras sociológicas más ambiciosas de los últimos años: Las fuentes del poder social, obra magna de Michael Mann cuyo cuarto y último volumen apareció en 2013. Una historia de la dominación que define cuatro “fuentes de poder” enfrentadas entre sí —ideológica, económica, militar y política— y sigue sus diferentes configuraciones por los caminos del tiempo.
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