- La autonomía de las políticas económicas nacionales se estrecha hasta el límite
JOAQUÍN ESTEFANÍA / El País
“Fueron dos minutos y medio. Doscientas setenta palabras interminables que leí con toda la convicción de que fui capaz. Mientras desgranaba los recortes (...) miraba una y otra vez a los diputados de mi partido, seguramente para encontrar un refugio en sus gestos, para adivinar en ellos una actitud de comprensión. Las caras de los compañeros eran serias, graves y con algún rictus de amargura. Pero no advertí rechazo, más bien resignación”. ¿Tsipras, julio de 2015? No, Zapatero, octubre de 2010.
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