Raymundo Riva Palacio / El Financiero
La violencia en Guerrero y Oaxaca no fue suficiente para cancelar las elecciones. La molestia contra el PRI en la frontera norte por la reforma fiscal tampoco para quitarle votos y evitar que el partido en el poder perdiera la mayoría en el Congreso. El Partido Verde continuó al margen de la ley y todavía el domingo incurrió en actos proselitistas.
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