- ¿No es toda esta obsesión por el déficit una simple excusa para recortar las ayudas sociales?
PAUL KRUGMAN / El País
Algo que hemos aprendido durante los años transcurridos desde el estallido de la crisis financiera es que las ideas seriamente malas —y con esto me refiero a esas ideas que apelan a los prejuicios de la Gente Muy Seria— tienen un poder de permanencia sorprendente. Por muchas pruebas en contra que se presenten, por muy estrepitosa y frecuentemente que las predicciones basadas en esas ideas hayan fallado, las malas ideas siempre regresan. Y siguen siendo capaces de deformar la política.
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