Hubo vida después de la elección y la tormenta perfecta de la anulación al boicot, tan usufructuada por unas supuestas élites intelectuales que le hicieron la vida fácil a los corresponsales extranjeros, pasó a retiro... o a la espera. Otra vez, el choque de trenes se pospuso, tal vez porque para que haya choque se necesita que haya trenes en movimiento y por la misma vía.
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