Silvia Ribeiro* / La Jornada
El día comienza a
clarear y a un costado de la plaza de Cherán se oyen los trinos de
mujeres alrededor de fogatas y anafres, preparando las tortillas para
los que llegarán a desayunar. Amasan en metate la masa de maíz azul que
dejaron durmiendo el día anterior, para que la cal abriera los granos
que nos brindan su corazón. Danzan las manos convirtiendo la masa en
alas que se esponjan en el comal. Al olor cálido de las tortillas recién
hechas se suma el de los frijoles, el café de olla, el té de cedrón.
Las señoras de la Comunidad de Cherán K’eri, Michoacán, igual que su
Consejo Mayor, reciben con generosidad a los cientos de delegados de
todos el país reunidos para la octava Asamblea Nacional de Afectados
Ambientales (ANAA) y una preaudiencia del Tribunal Permanente de los
Pueblos (TPP).
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