David Colmenares / Eje Central
De
las tres formas más conocidas de organización política: federaciones,
estados unitarios y confederaciones, hemos escogido el Federalismo como
la mejor forma de Gobierno, donde se funden dos soberanías, la de la
Nación y la de las Entidades Federativas (EF), pero en una relación de
iguales. Tenemos tres órdenes, no niveles, de Gobierno –federal, estatal
y municipal, o en la jerga latinoamericana, central, subnacional y
local-, y desde 1980 contamos con un Sistema Nacional de Coordinación
Fiscal, el cual surge para armonizar la política tributaria, simplificar
el sistema impositivo nacional, eliminando cerca de 400 impuestos
locales o federales, acabando con la doble o múltiple tributación y a
través de la coordinación intergubernamental, hacer eficiente la
administración tributaria, centralizando el cobro de los impuestos, pero
estableciendo la figura de la colaboración administrativa y
establecimiento un sistema de transferencias no condicionadas, esto es
las participaciones, recursos de libre disposición, recursos propios,
fiscalizados por los Congresos locales, que hoy ascienden a un poco más
del 22.5 % de la recaudación participable (RFP).La descentralización
debería ir aparejada al concepto de federalismo pero no sucede así: hay
países federales centralizados y unitarios con cierto grado de
descentralización.
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