Antonio Reyes / El Semanario sin Límites
Desde
hace años, la deuda pública ha generado preocupación en México. Tal
preocupación reemergió al conocerse el volumen de los pasivos públicos que los
estados enfrentaban y, más recientemente, a raíz de su contratación fuera de la
ley y las normas locales y federales establecidas. Sin haberse atendido en
esencia la situación laxa que prevalece en materia de deuda pública, es obvio
que las dificultades de los pasivos públicos que se viven son de carácter
nacional, es decir entre las entidades federativas y el gobierno federal, sin
dejar de lado a los municipios libres y soberanos. También es innegable que
ello acontece porque cada orden de gobierno parece comportarse como si fuera un
país dentro de un país, asumiendo un comportamiento e intereses de cada
burocracia política como si se hubiese aceptado la balcanización de la nación.
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