- A una semana de la entrada en vigor del registro telefónico obligatorio, el proceso avanza entre desconfianza, fallas técnicas y mensajes contradictorios de los operadores, mientras los usuarios enfrentan confusión.
Ana Luisa Gutiérrez - Expansión
Alma Bautista no estaba convencida de entregar sus datos personales, pero accedió a registrar su línea telefónica por temor a perder su servicio móvil, un recurso que considera indispensable para su vida cotidiana. “Fue rápido, quizá unos ocho minutos. No quería hacerlo, pero si no, nos quitan el servicio, ¿no?”, dijo a Expansión la consumidora, que ahora tiene vinculada su línea telefónica a Movistar.
Como ella, varias personas consultadas, aunque aún no realizan su vinculación, coincidieron en que el trámite no corresponde a una decisión voluntaria, sino a una medida asumida ante la amenaza de quedarse incomunicadas, lo que ha generado entre los usuarios una sensación de imposición más que de consentimiento.
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