Carlos Ramírez - El Independiente
Hasta donde se alcanza a ver el procedimiento institucional para enfrentar sobre la marcha rupturas de estabilidad dentro de la inseguridad, tres hechos estarían mandando el mensaje equivocado de que estamos sólo ante estrategias de control de daños políticos y no ante la toma de decisiones que destruyan la estructura de los grupos delictivos que se han convertido en pequeños Estados dentro de la soberanía territorial del Estado federal.
1.- El acoso contra la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es condenable desde todos los puntos de vista, pero no han estado de más las recomendaciones para replantear el esquema de seguridad personal de la jefa del Estado y del Gobierno. Y se está descubriendo, a través de ese incidente, que México está a años luz de resolver el problema de garantizar a las mujeres un entorno libre de violencia. Todas las medidas de protección de la mujer a posteriori debieron ser parte de la agenda primaria de la primera mujer presidenta de la república. Y los ajustes a las leyes contra el acoso son una mínima parte de la falta de protección equitativa a las mujeres como nueva cultura social.
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