Arturo Damm Arnal - La Razón de México
De la inversión directa dependen producción, empleo, ingreso y bienestar. Parte esencial de la misma es la inversión bruta en capital fijo (instalaciones, maquinaria y equipo), que suma ocho meses de crecimiento negativo: 4.59% en promedio mensual. La inversión en construcción no residencial (fábricas, bodegas, centros comerciales, oficinas, carreteras, puentes, todo ello infraestructura necesaria para producir, distribuir y ofrecer bienes y servicios), suma once meses de crecimiento negativo: 11.66% en promedio mensual.
¿De qué depende cuánto se invierte directamente? De la confianza de los empresarios, que en México va a la baja. En escala de cero (total desconfianza), a cien (confianza total), en junio, según el indicador de confianza empresarial del Inegi, la confianza de los empresarios de la manufactura, para invertir directamente en México, fue 37.5 puntos (45.7 un año antes); de los empresarios de los servicios privados no financieros fue 32.4 (40.7 en junio de 2024); de los empresarios del comercio fue 28.0 (38.9 un año antes); de los empresarios de la construcción fue 23.4 (28.5 en junio del año pasado). ¿Qué tenemos? La confianza de los empresarios, para invertir directamente, a la baja. Promedio junio de 2024: 38.4, preocupante. Promedio junio de 2025: 30.33, más preocupante. ¿Consecuencia? Ocho meses de crecimiento negativo de las inversiones directas, once de las inversiones en construcción no residencial. ¿Consecuencia? Menor crecimiento de la producción de bienes y servicios. En enero del año pasado, según el Indicador Global de la Actividad Económica, en términos anuales, la producción creció 1.2% y 0.2% en enero de 2025. En febrero de 2024 creció 2.3% y 0.6% en febrero de 2025. En marzo de 2024 creció 3.3% y menos 0.1% en marzo de 2025. En abril de 2024 creció 1.1% y 1.4% en abril de 2025. Promedio mensual enero – abril: 2024, 1.98%; 2025, 0.53%.
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