Gerardo Esquivel - Milenio
El jueves pasado tuvo lugar la enésima reunión entre empresarios y representantes del sector privado con la presidenta Claudia Sheinbaum y miembros de su gabinete económico. Al salir, como siempre, hubo sonrisas, refrendos de compromiso con el país y con su desarrollo, tuits, palmadas y, por supuesto, fotografías. Al terminar, Altagracia Gómez, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional, señaló que la reunión fue “para sumar con la Presidenta inversiones nuevas y motorizar más la situación (económica)”. Da gusto ver que la relación entre el Poder Ejecutivo y el sector privado ha mejorado y que existe un diálogo constante y fluido. Hasta ahí, todo bien.
El problema, sin embargo, es que la inversión nada más no fluye. Y, es sabido, que sin inversión no hay crecimiento económico ni generación de empleo. Curiosamente, el mismo día de la reunión mencionada, el Inegi dio a conocer las cifras más recientes sobre la Formación Bruta de Capital Fijo en México (es decir, de la inversión). Según el reporte del Inegi, la inversión acumulada de enero a abril de 2025 fue 6.9% inferior a la acumulada en el mismo periodo de 2024. Además, la caída en la inversión ha ocurrido en prácticamente todos sus rubros.
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