- La ley fiscal de Trump amenaza con seguir engordando el déficit
- DwS calcula que EEUU tiene solo 20 años para corregir la situación
- Japón, mayor tenedor extranjero del Tesoro, puede soltar amarras
Vicente Nieves - Mario Becedas - elEconomista.es
EEUU se está quedando sin tiempo para solventar sus grandes desequilibrios fiscales. Los déficits público y exterior (importaciones menos importaciones) se acumulan, la deuda no para de subir y mientras tanto los inversores globales empiezan a perder la paciencia. Ya hay quien habla incluso de algunos factores que pueden desencadenar una crisis de deuda (una enorme crisis de deuda) más pronto que tarde. Cuando los niveles de 'apalancamiento' son tan elevados, un pequeño cambio en el sentimiento de los inversores puede generar desencadenar un efecto dominó que se lleve por delante el precio de los bonos de EEUU, se deje de financiar el déficit exterior y ponga en duda la capacidad de refinanciación de la mayor economía del mundo en los mercados (siempre podrá aparecer la Fed para monetizar el déficit público, pero hoy esa opción no está disponible).
Los economistas de DwS, en un análisis que se centra en la deuda pública, creen que EEUU está llegando a un punto complejo que pronto podría no tener retorno. Tras la aprobación del polémico plan fiscal de Donald Trump, la One Big Beautiful Bill Act, en la que se pretenden hacer permanentes la mayoría de los recortes de impuestos de su primer mandato, a estos analistas les llama la atención el hecho de que 50 republicanos del Senado apoyaran el Proyecto de Ley, lo que subraya, lamentan, "la indiferencia de Washington hacia la sostenibilidad de las finanzas federales". Y avisan: "Un punto de partida clave (para evaluar la sostenibilidad de la deuda) es que, una vez que los tipos de interés superan el crecimiento económico, la deuda federal crece más rápido que la economía, a menos que se compense con superávits primarios sostenidos".

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