Carlos Ramírez - El Indpendiente
Aunque la agenda oficial del canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente Ramírez en Río de Janeiro como observador de la reunión del grupo del Grupo BRICS fue timorata, resultó muy notoria las fotografías del diplomático con actitudes más que de oyente en un nuevo bloque geopolítico anti Estados Unidos que está potenciando a esa organización como un punto de confrontación política, geopolítica y de discurso económico frente a la reconstrucción de la hegemonía internacional de Donald Trump.
La reunión del grupo BRICS tuvo el escenario geopolítico previo de la reunión de la OEA en Antigua y Barbuda, para fijar un escenario de confrontación BRICS-OEA. Antes de la concentración en Río de Janeiro, el vicesecretario –que no subsecretario– de Estado, Christopher Landau, mandó a los países de América latina y el Caribe el pasado 26 de junio el mensaje de que Estados Unidos no iba a perder las zonas estratégicas al sur del río Bravo. Landau explicó la instrucción presidencial de revisar si las organizaciones internacionales en las que participa y financia Estados Unidos van a jugar en torno a los intereses estadounidenses o seguirán por la lógica de sus adversarios geopolíticos.

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