- Ante la fragmentación de la economía global, la presidencia brasileña de los BRICS+ ofrece una oportunidad histórica para desarrollar un modelo de cooperación adaptado a las necesidades de desarrollo del Sur Global.
Por: Fernando Amorim Teixeira - El Economista
RÍO DE JANEIRO – Los días 6 y 7 de julio, Río de Janeiro fue sede de la Cumbre de presidentes y jefes de Estado de la agrupación BRICS+. Con diez estados miembro actuales y muchos otros que aspiran a incorporarse, los BRICS+ reúne a países con diversas perspectivas políticas, culturales y de civilización, pero que comparten el compromiso de fomentar la cooperación Sur-Sur y perseguir un orden mundial más equitativo y multipolar.
Estos esfuerzos son más necesarios que nunca, porque la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo no pueden separarse del desarrollo socioeconómico. Desde el punto de vista de la producción, responder a un desafío tan complejo y polifacético exige integrarse en los escalones superiores de la cadena de valor, mediante estrategias sustentadas en principios sólidos de sostenibilidad. En la práctica, eso significa adoptar políticas que incentiven métodos de producción eficientes desde el punto de vista energético y una expansión hacia productos industriales de mayor valor agregado.

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