Ricardo Pascoe - El Heraldo de México
El descubrimiento de las fosas clandestinas y crematorios en Jalisco y Tamaulipas abre un nuevo capítulo sobre los desaparecidos en México. Obliga al reconocimiento público nacional e internacional sobre la magnitud de la violencia, muerte y del crimen organizado en nuestro país.
Acontece, además, en el peor momento posible de nuestra historia, con un gobierno de Estados Unidos en la disposición a utilizar todos esos elementos para justificar su intervencionismo “soft, pero categórico” en nuestro territorio. La prensa internacional habla del “Auschwitz mexicano”, por los crematorios, la indumentaria apilada de las víctimas, los cráneos quemados y restos de cuerpos esparcidos por todas partes.
Los silencios de los aparatos del Estado mexicano, desde lo más alto a lo más bajo y cercano al fenómeno son también un hecho normal y desquiciante que alimenta la cultura del autismo prevaleciente en la sociedad, con la notoria excepción de las y los familiares y amigos buscadores.
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