miércoles, 15 de enero de 2025

LA 'BUKELIZACIÓN' DE MÉXICO

Serpientes y Escaleras

Salvador García Soto - Expreso

Es cuestión de días, en cuanto el presidente Donald Trump tome posesión de su segundo mandato, para que llegue a México el nuevo embajador de Estados Unidos, Ron Johnson, quien, con sus antecedentes militares, de exagente de la CIA y asesor de inteligencia del Comando Sur, además de su reciente paso por El Salvador donde fue pieza clave en la estrategia de combate a las violentas pandillas vinculadas al narcotráfico, viene con una misión muy clara y específica al territorio mexicano.

Al nuevo embajador -al que ya le apodan entre en broma y en serio como "El Rambo Johnson"- será el ariete de Donald Trump para impulsar en México una nueva estrategia de combate a los cárteles de la droga mexicanos, como su principal prioridad en la cooperación bilateral con el gobierno de la presidenta Sheinbaum y detener de esa manera el flujo del fentanilo mexicano hacia Estados Unidos.

Casi podría decirse que, tal como lo anunció el mismo Trump en su red Truth Social, que la misión con la que viene el nuevo embajador estadounidense, más que diplomática, es casi de tipo militar. Johnson no será sólo su representante ante el Gobierno mexicano, sino su operador para presionar a la doctora Sheinbaum y su gabinete a terminar de enterrar la fallida y cómplice estrategia del expresidente que prefirió darles abrazos y no balazos a los narcotraficantes. "Juntos vamos a poner fin a los crímenes de los migrantes, detener los flujos ilegales de fentanilo u otras peligrosas drogas a nuestro país", escribió sobre su embajador el nuevo mandatario de la Unión Americana.

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