- Existía la percepción de que este país podría ser uno de los más beneficiados por el ‘nearshoring’, sin embargo, esa sensación parece haberse esfumado casi por completo
Gerardo Esquivel - El País
Warren Buffett, el famoso multimillonario estadounidense, alguna vez dijo: “Se necesitan 20 años para construir una reputación y cinco minutos para arruinarla.” Algo similar pasa con un entorno de inversión favorable. Las dos cosas se construyen paulatinamente y requieren constancia y congruencia a lo largo de un cierto periodo de tiempo. Sin embargo, cualquiera de las dos se puede perder en un abrir y cerrar de ojos. Basta una acción equivocada, una mala señal o una actitud incongruente para arruinarlo todo. Por lo mismo, Buffett cerraba su frase de la siguiente forma: “Si piensas sobre ello, harás las cosas de manera diferente.”
El entorno de inversión de una economía es clave para generar las condiciones propicias para que el sector privado adquiera un nivel de confianza y certidumbre suficiente como para invertir sus recursos económicos en negocios que podrían tardar años en producir utilidades. Es algo que se cultiva poco a poco con un marco jurídico apropiado, un aparato institucional sólido y confiable, con la certeza de que no habrá cambios de política a medio camino, con garantías legales y con compromisos públicos de mediano y largo plazo. Sin estas acciones es difícil convencer a los agentes privados para que arriesguen sus recursos, que inviertan en una economía, que generen empleos y que produzcan riqueza. El entorno económico es, pues, clave para el desarrollo y crecimiento de una economía.

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