Mario Maldonado - El Universal
El despiadado asesinato del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, y el baño de sangre en Sinaloa, Guanajuato y Chiapas, por mencionar algunos ejemplos, inauguraron el sexenio de Claudia Sheinbaum con el mismo sello de su antecesor: un vacío de autoridad y un Estado fallido en varias entidades del país; con la inseguridad y la violencia permeando todas las estructuras de gobierno y buena parte del territorio nacional.
La realidad que se le estrelló en la cara al nuevo gobierno hace que todo los reflectores del país y de una parte de la comunidad internacional se enfoquen en la estrategia de seguridad que presentará este martes Claudia Sheinbaum y su gabinete de seguridad.
Si bien desde los últimos tres sexenios se ha echado mano de las Fuerzas Armadas para combatir a los criminales y preservar la seguridad pública, la administración de Sheinbaum arranca con la totalidad de cuerpos policiacos federales bajo el control de la Secretaría de la Defensa Nacional, aunque también con unos dos mil sobrevivientes de la desaparecida Policía Federal, quienes, tras ser dados de baja de la Guardia Nacional, regresan a ser parte de una fortalecida Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
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