Rolando Cordera Campos - Periódico La Jornada
La tan traída y llevada relocalización de la industria, en gran medida propulsada por vectores geopolíticos, más que por los hados de una globalización recluida por sus crisis y pandémicos sobresaltos, requiere atención cuidadosa como bien lo señala Clara Jusidman en Los riesgos sociales del nearshoring (La silla rota, 29/3/2023):
“México está en el ojo de la nueva tendencia del nearshoring sin una estrategia que le permita aprovecharla en beneficio de una población tan carenciada como la nuestra (...) Desde una perspectiva humana, lo que podría ocurrir con la relocalización de empresas en México confirmaría mi predicción de hace 20 años, cuando señalé que Ciudad Juárez era una ventana hacia el futuro del país. En esa ciudad se vivía un nuevo auge de las empresas maquiladoras con una fuerte demanda de trabajadoras y la aparición del homicidio de mujeres por razones de género, posteriormente nombrados como feminicidios”.
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