Por Robert Skidelsky - El Economista
Las tasas de inflación y crecimiento están cada vez más determinadas por eventos globales sobre los cuales los políticos nacionales no tienen control. En lugar de aferrarse a la ilusión de que pueden controlar lo incontrolable, los gobiernos deberían utilizar la política fiscal para proteger a sus ciudadanos más vulnerables de perturbaciones externas perturbadoras
LONDRES – En 1969, el periodista británico especialista en finanzas Samuel Brittan publicó un libro llamado Steering the Economy: The Role of the Treasury (Dirigir la economía: el rol del Tesoro). En aquel momento, en general se suponía que se podía dirigir la economía del Reino Unido y que el Tesoro (que todavía estaba a cargo de la política monetaria) estaba al timón.

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