Carlos Ramírez . El Independiente
La aduana electoral de las elecciones de gobernador en Estado de México está adelantando una de las peores realidades políticas del corto plazo: la incapacidad de la oposición para construir acuerdos, alianzas o coaliciones, pero sobre todo por la ausencia de liderazgos políticos e intelectuales para confrontar a Morena.
Los tres líderes de la oposición –el priista Alejandro Moreno Cárdenas, el panista Marko Cortés y el perredista-chuchista Jesús Zambrano– son meros administradores de franquicias y su principal prioridad no radica en construir una candidatura presidencial coalicionista, sino sólo gestionar nominaciones para cargos de gobernadores, senadores, diputados locales y federales y alcaldes.
A dos meses de las elecciones mexiquenses, las tendencias de votos no han podido alcanzar la ventaja de la candidata morenista Delfina Gómez y la aspirante prianredista Alejandra del Moral se quedó a la mitad del camino porque no supo darle algún valor político a su candidatura.
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