Luis Miguel González - El Economista
Una de las palabras del año es nearshoring. Sirve para describir la relocalización de empresas que ahora están en China. Salen de ese país por cuestiones geopolíticas, en un contexto de desconfianza creciente de Estados Unidos hacia China. Es parte de un proceso de desacoplamiento entre el Tío Sam y el Dragón, además de una muestra de que la desglobalizacion va en serio. La gran fábrica global de principios de siglo parece condenada a convertirse en un rompecabezas de 1,000 piezas, donde predominan cadenas productivas más cortas, situadas en bloques regionales y acordadas con aliados estratégicos.
En este nuevo escenario, México aparece como un potencial ganador. La cercanía geográfica con Estados Unidos, los relativamente bajos costos de mano de obra y el T-MEC parecen argumentos suficientes para alimentar el optimismo.
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