Zoszimo Camacho - Contralínea
La detención del general de división Salvador Cienfuegos Zepeda parece indicar que cualquiera que haya ocupado un cargo en las estructuras del Estado mexicano está a tiro de la “justicia” estadunidense. No hay intocables. El lance resulta una arriesgada apuesta de Andrés Manuel López Obrador aún a costa de la imagen del país. Resulta difícil suponer que una aprehensión de tal relevancia se realizó sin el acuerdo del gobierno mexicano.
Crujen las estructuras del Estado y la “4T” adquiere mayor capacidad de maniobra en su batalla interna con las fuerzas priístas y panistas enquistadas en la administración pública. La “limpieza” en algunas áreas va en serio. La detención del exsecretario de la Defensa, como la de Genaro García Luna, deja huérfanos a varios mandos de los ámbitos castrense y policiaco.
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