- Trump y Biden se juegan la Casa Blanca, sobre todo, en las batallas de Arizona, Carolina del Norte, Florida, Míchigan, Pensilvania y Wisconsin
Joe Biden y Donald Trump, en dos imágenes del pasado mes de septiembre - AFP
Javier Ansorena - Nueva York - ABC InternacionalAlgo menos de 80.000 votos cambiaron la historia de EE.UU. en 2016. Si Hillary Clinton hubiera conseguido ese número de votos en tres estados decisivos –Pensilvania, Míchigan y Wisconsin–, se hubiera convertido en la primera presidenta del país. La clave está en el sistema electoral estadounidense, en el que se asigna un número de electores –en función del peso demográfico– a cada estado.
La mayoría simple en cada estado entrega al candidato todos los electores (las únicas excepciones son Nebraska y Maine). Esa es la razón por la que no importa lo que se vote en California (muy demócrata) u Oklahoma (muy republicana). Todo se juega en el puñado de estados en el que las fuerzas están más parejas.

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