Rolando Cordera Campos - El Financiero
La paranoia inunda los pasillos del poder, pero también de quienes enarbolan las banderas de la oposición sin programas. La presidenta de la CNDH denuncia conjuras en su contra y el doctor Gatell desvela conspiraciones y sabotajes a granel contra su estrategia. Nada más falta que el maestro Herrera denuncie a los nuevos “gnomos de Zúrich” que le quitaban el sueño a Harold Wilson y acabaron minando el poder laborista para abrir la puerta al largo reinado Tory en el Reino Unido.
El dridge Cleaver, delincuente devenido activista y dirigente de los Panteras Negras estadunidenses, dijo alguna vez que la paranoia era lo menos que uno podía hacer por uno mismo, pero me temo que nuestros gobernantes exageran y contribuyen a crear un ambiente que, además de irrespirable, lleva a la desconfianza y al todos contra todos donde el hoy magro, pero indispensable diálogo político y de políticas, acabe por desmoronarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario