Luego de que las estrategias de seguridad de Calderón y Peña Nieto descabezaron los cárteles del narco y del crimen organizado y dejaron sólo a Ismael El Mayo Zambada, la nueva Estrategia Nacional de Seguridad Pública del presidente López Obrador reorganizará las prioridades en función de dos objetivos centrales:
1.- Poner en primer lugar la seguridad pública. Siete de los ocho objetivos y las nueve estrategias específicas tratarán de cumplir lo prometido por las estrategias de Calderón y Peña Nieto: ordenar policías, impartición de justicia, penales y bienestar social.
2.- Pasar a segundo sitio las otras dos seguridades: interior y nacional, pero ahora sí dotándolas de marco jurídico y doctrinas que se le había negado a la participación de las fuerzas armadas en apoyo a labores de seguridad pública por la capacidad de violencia de los cárteles por encima de las policías.
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