La estrategia gubernamental de seguridad del tema candente del huachicol o robo de gasolina por los ductos de Pemex se ha quedado en la superficie: atacar el efecto cerrando la llave de ductos; sin embargo, la causa se encuentra en Pemex, la empresa cardenista ocupada por la corrupción.
Varias investigaciones --algunas de legisladores de la oposición-- han localizado el origen del conflicto en Pemex-Logística y sobre todo en la Subdirección de Transporte, cuyo titular Juan Francisco Rivera Cavazos sigue a cargo y sobre quien pesan señalamientos que cuando menos debieran llevar a investigaciones oficiales.
El robo de combustible no es cualquier cosa: mas de 30 mil millones de pesos constituyen un negocio operado con eficiencia: grupos interceptan ductos, extraen gasolinas y las venden al consumidor o a gasolineras que obtienen producto a menores precios de los oficiales y con ello abaratan insumos y aumentan utilidades.
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