Denise Dresser - El Siglo de Torreón
Un presupuesto es un mapa de ruta del gobierno. Es su cartografía, los caminos por los cuales andará, los destinos que ansía. Y el presentado por AMLO está lleno de añoranza. Nostalgia por el país que fue, nostalgia por un pasado idílico en el cual todo era más sencillo, en el cual todo era mejor. Ese México mágico del cardenismo y el lopezmateísmo y el echeverrismo. Ese México del Estado intervencionistayelsistemapresidencialistayelpartidohegemónicoyelpetróleo como fuente de orgullo nacional. Las cifras presentadas y las partidas designadas arman una narrativa nacional en la cual hay un deseo evidente de ensalzar al pasado, hacerlo presente. Hay una clara intención de redistribuir pero también controlar, repartir pero también centralizar, compensar pero también corporativizar. El presupuesto presentado no está pensado para el país que podríamos ser, sino para el país que fuimos. Es una máquina del tiempo diseñada parar regresar al siglo XX no para triunfar en el siglo XXI. No es un video sino un daguerrotipo.
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