- La llegada de la caravana centroamericana a la frontera con Estados Unidos abre el debate sobre la capacidad de la ciudad mexicana para acoger a los inmigrantes
Sonia Corona - Tijuana - El País
Diana Martínez mira con asombro la valla que divide a Estados Unidos de México. “¿Eso es la frontera?”, se pregunta esta hondureña de 28 años que ha viajado durante un mes con su hija de 3 años, Lucy, en la caravana migrante. Martínez acaba de llegar a Tijuana y ha ingresado a un albergue que el Gobierno abrió enfrente de la frontera. Mientras observa curiosa el paisaje al otro lado de la reja, la inmigrante reconoce que entrar a Estados Unidos tomará algún tiempo, sobre todo, tomando en cuenta que lo que desea es pedir asilo. “A Honduras no queremos regresar. Hemos sacrificado todo, hasta nuestras vidas, por llegar hasta aquí y luchar por lo que queremos”, dice. Para ella quedarse en Tijuana indefinidamente es casi su primer instinto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario