- La precariedad salarial y laboral respaldan las ayudas más prolongadas
Hay razones para defender un debate serio sobre la conveniencia de aprobar en España un modelo de renta básica. La crisis financiera y la prolongada recesión han causado daños graves en el bienestar social y en el mercado laboral.
Sin ánimo de exhaustividad, hay que recordar que en España hay 3,3 millones de contratos de menos de siete días de duración; que España es el tercer país de la Unión Europea donde más ha aumentado la tasa de ciudadanos con riesgo de pobreza y exclusión social y está creciendo el número de inactivos (unos 300.000 en 2016). El salario medio ha vuelto a descender (datos de 2016) y la tasa de rotación y temporalidad es desmesuradamente alta. Un ciudadano con empleo no tiene garantizado hoy que no caerá por debajo del umbral de pobreza. Estas no son las condiciones adecuadas para mantener un bienestar adecuado ni para sostener una recuperación prolongada.
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