Raymundo Riva Palacio - El Financiero
Las dudas sobre si Ricardo Anaya, el líder nacional del PAN, va a aceptar someterse a un proceso democrático y abierto para definir la candidatura presidencial del Frente Ciudadano por México, que tiene una escasa semana para concluir esos acuerdos y formalizar una coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano en el Instituto Nacional Electoral, no debe ser motivo de discusión. La biografía política de Anaya permite afirmar que si él no es el candidato del Frente, va a romper con sus eventuales socios e ir solo a la elección de 2018. Anaya no tiene palabra ni respeta compromisos. ¿Por qué esperar a que cumpla con su palabra con al jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, que le disputaría la candidatura?
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