Muchos analistas han asimilado la dinámica que llevó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos con la de un movimiento parecido al fascismo. De hecho, el calificativo de fascista se utiliza con frecuencia para designar al mismo señor Trump. Y esto se ha multiplicado a raíz de los acontecimientos de Charlotesville, en el estado de Virginia, donde un desfile de neo-nazis culminó con el asesinato de una mujer que protestaba contra el despliegue de odio de los manifestantes y sus banderas con la suástica. Trump equiparó en repetidas ocasiones a los neo-nazis con los manifestantes que se les oponían. Para muchos sus palabras le hacen merecedor del calificativo de fascista.
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