- Tanto Macron como la canciller alemana tienen claro a estas alturas que EEUU no va a liderar el tan cacareado Occidente
Vicente Palacio - El País
En la ge-veintizada Hamburgo casi se palpa una incómoda sensación de telón de acero entre Washington y Bruselas. Y no son solo tarifas a la importación del acero, o el “Buy American”: son dos formas de entender el mundo, incompatibles entre sí. Trump no quiere enterarse del hilo que une enclaves como Pittsburgh —falso icono del trumpismo: allí gobierna un Demócrata—, Paris, o Hamburgo. Fue en Pittsburgh en 2009 donde se pretendió acabar con la anarquía financiera y fijar una coordinación económica a gran escala. No se ha cumplido; pero ha crecido la demanda de mucho más. Desde 2009 hasta hoy, el G-20 se ha desbordado a otros temas igualmente importantes: el cambio climático, los flujos migratorios o la seguridad.
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