SAN FRANCISCO, California.- Dicen los que piensan mal que el presidente Donald Trump tiene a la prensa crítica y militante liberal donde la puede arrinconar: quejándose de los dardos presidenciales por twitter y no investigando desarreglos en el ejercicio del poder.
El diario The New York Post publicó la semana pasada un editorial de tres palabras: “alto, sólo deténganse” (Stop. Just Stop). Y la perspicaz comentarista del The New York Times, Maureen Dowd --ganadora de un Pulitzer pero también atrapada como plagiaria de otros textos-- redujo su capacidad de análisis a una frase: “Trump es un cerdo”.
No es la primera vez que la prensa crítica se encuentra en problemas. En los años sesenta, contó el periodista Tom Wicker, del The New York Times, el secretario de Estado Dulles enfrentó una dura conferencia de prensa en Vietnam con estas palabras: “¿quién votó por ustedes?”, como queja a las críticas de los medios a la guerra. En los hechos, Trump ha confrontado a la prensa no como medios de comunicación críticos, equilibrados y sistémicos, sino como “partido de oposición”.
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