- La investigación de la fiscalía puede abrir una gravísima crisis política si demuestra que el presidente cometió un delito
La decisión del fiscal especial Robert Mueller de investigar si Donald Trump intentó obstruir las indagaciones sobre la trama rusa en la campaña electoral es un revés especialmente comprometido para el inquilino de la Casa Blanca, por cuanto le señala directamente como posible autor de un grave delito. Se abre así el camino hacia la hipotética destitución (impeachement) del presidente, un camino largo y tortuoso, solo medianamente realista en caso de que Mueller logre probar lo que hasta ayer era solo una acusación del exdirector del FBI James Comey.
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