- La llave más peligrosa que tiene Trump no es la del maletín nuclear, sino la que destruye los derechos de los más vulnerables. Hay que detener cuanto antes a este autócrata que cultiva la superioridad racista y la xenofobia
Desde el día 20 de enero, millones de personas tratamos de asimilar lo que ocurre en EE UU, de la mano de un personaje de carácter zafio, de modos groseros y conceptos elementales que chocan frontalmente con la democracia. La insolidaridad, el egoísmo, la xenofobia, la islamofobia, la falta de respeto a la justicia, al medio ambiente y, especialmente, la soberbia que destila son sus señas de identidad. Su nombre, Donald Trump, y todos sufrimos la peligrosa escenificación del autoritarismo que encubre un ataque sistemático contra los derechos humanos de millones de personas. Trump no es un emperador, su poder no es omnímodo y debe detenérsele cuanto antes, so pena de males mayores.
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