Salvador García Soto - El Universal
Con la imposición de Enrique Ochoa Reza desde los Pinos -Que con la vieja cargada será consumado el próximo martes aún con cuestionamientos sobre su escasa militancia y carrera partidista- Enrique Peña Nieto le cedió a Luis Videgaray el control de la sucesión presidencial en 2018. En una decisión que desató inconformidad interna de grupos priístas, el presidente y su grupo más cercano eligieron un "nuevo perfil" para dirigir al PRI, pero para ungirlo recurrieron al viejo modelo de rancia tradición priísta: convocatoria en fin de semana para que solo uno se registre; cargada de los sectores y cercanía e incondicionalidad por encima de militancia y trayectoria partidista.
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