La desigualdad es uno de esos desequilibrios que a muy pocos favorecen y sin embargo, se ha convertido en la característica dominante de la sociedad; siempre ha habido desigualdades, pero su profundización es el cambio más radical de los últimos decenios.
Ocurrió por la irrupción del neoliberalismo que desplazó el contrato social implícito que responsabilizaba a las políticas públicas de mantener un equilibrio razonable en el reparto de los ingresos y de la riqueza.
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